Historia

A ocho kilómetros de Coblenza, donde el Mosela desemboca en el Rin y en el corazón de la renania germana, se encuentra Schoenstatt.

El lugar es testigo de una historia larga en gloria y decadencia. En el siglo XII vinieron a poblarlo unas monjas agustinas. El arzobispo de Tréveris les regaló el terreno, calificándolo de “un bello lugar” (en alemán antiguo: eyne schoene Statt). De allí proviene el nombre Schoenstatt. En el siglo XVI las monjas abandonaron el lugar. Las vicisitudes de las guerras y las correrías de los extranjeros destruyeron los restos del convento.

A comienzos de este siglo el antiguo predio fue adquirido por los Padres Palotinos, congregación oriunda de Italia fundada por San Vicente Pallotti (1795-1850). En 1912 se inauguró una nueva casa de estudios. Un rector, un cuerpo de profesores y un padre espiritual tenían a su cargo la formación de los jóvenes. La designación del padre espiritual recayó sobre el Padre José Kentenich. Él será más tarde el fundador de la Obra de Schoenstatt.

El centro del lugar es la capilla que diera lugar al Movimiento Apostólico. Probablemente fue construida en el siglo XIII. Varias veces saqueada y destruida, fue reconstruida otras tantas. Los retoques y remodelaciones a que fue sometida por dentro y por fuera no lograron cambiar en el transcurso de los años su fisonomía básica.

Esta capilla – que los schoenstattianos llaman “Santuario” – es el corazón del Movimiento. Estamos en el albor de la Primera Guerra Mundial. Reflexionando sobre el desafío y el peligro que ésta significaba para los jóvenes, el Padre Kentenich llegó al convencimiento de que la Virgen les ofrecía, a él y a sus educandos, sellar un pacto, una Alianza de Amor. Era el 18 de octubre de 1914 cuando les expuso su “secreta idea predilecta”, su “audaz pensamiento”: “Quisiera convertir este lugar de peregrinación en un lugar de gracias, para nuestra casa y para toda la provincia alemana y quizás más allá”.

La historia futura ha demostrado que el Padre Kentenich no se equivocó en la interpretación del querer divino. El 9 de julio de 1947 concedió el Papa Pío XII la indulgencia plenaria a quienes visitan el Santuario, según las normas de la Iglesia.

La capillita, el cuadro de la Virgen y su título “Mater Ter Admirabilis” – Madre tres veces Admirable – son signos externos visibles del Movimiento.

En el lugar de Schoenstatt, cuna y centro de la Obra Internacional, se hallan actualmente más de veinte casas, pertenecientes a las diversas agrupaciones y a disposición de los miembros y peregrinos de Alemania y el mundo entero.