El P. José Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt, falleció el 15 de septiembre de 1968 en fama de santidad. Su proceso de beatificación fue iniciado el 10 de febrero de 1975 en la diócesis de Tréveris, Alemania.

La tumba del P. Kentenich se halla en el lugar donde falleciera, en la antigua sacristía de la iglesia de la Santísima Trinidad, ubicada en el Monte Schoenstatt en Vallendar, Alemania. Personas de todo el mundo visitan ese lugar. Muchos encuentran allí una orientación para su vida sustentada en los valores del Evangelio; otros han recobrado la capacidad de orar. Allí, muchos exponen al P. Kentenich sus preocupaciones y confían en su intercesión ante Dios, y visitan su tumba para darle gracias.

¿Qué significa que la Iglesia “canonice” a una persona?

La canonización que realiza la Iglesia es, en primer lugar, un acto de reconocimiento: la Iglesia reconoce que esa persona ha llevado una vida según los valores evangélicos y, por lo tanto, puede ser también un modelo para nosotros. En el caso de los fundadores de comunidades y obras religiosas, la canonización entraña asimismo la aprobación de su obra, que se reconoce como fruto de una inspiración divina.

¿Cuál es el estado actual de su proceso de canonización?

Desde que se inició el proceso se reunió gran cantidad de signos de la fama de santidad. Millares de personas, radicadas en 92 países de los cinco continentes, han certificado que recurren a su intercesión o se guían por su ejemplo de vida. Hubo teólogos que examinaron y aprobaron los numerosos escritos publicados. Más de un centenar de testigos han prestado declaración ante el tribunal eclesiástico. Todo esto es de particular importancia, dado que el objetivo del proceso es la verificación de la heroicidad de vida y de virtudes del siervo de Dios. Los últimos años se concentraron en la recolección y evaluación de los escritos no publicados: cartas escritas por él o dirigidas a él, documentos personales, conferencias y retiros no editados, etc., tomando en consideración los lugares donde el Padre Kentenich vivió o desarrolló su actividad pastoral: Alemania, Roma, Suiza, Estados Unidos, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y Sudáfrica.

Es imposible predecir cuándo el proceso llegará a su fin. Entre otros motivos, porque se requiere un milagro para la beatificación. Y nadie puede “organizar” un milagro, solo podemos implorarlo.

¿Por qué el proceso es tan largo?

En el caso del P. Kentenich ha influido su larga vida de 82 años, la enorme cantidad de documentación, su confrontación con el nacionalsocialismo y los casi cuatro años de prisión en el campo de concentración de Dachau, las dificultades que tuvo con su propia comunidad, los catorce años de separación de su fundación impuestos por el entonces llamado Santo Oficio, las propuestas pastorales y teológicas que hizo anticipando el Concilio Vaticano II, etc. Muchos de estos temas han exigido una larga y exhaustiva investigación.

Además existieron dificultades administrativas: el proceso se inició cuando con la antigua legislación vigente, que cambió y obligó virtualmente a un nuevo comienzo. La diócesis de Tréveris demoró varios años en nombrar un sucesor del primer delegado episcopal, quien murió repentinamente. Además, hasta ahora no se ha producido ningún milagro comprobado por intercesión del Padre Kentenich. La apertura de un proceso de milagro normalmente influye para la aceleración del proceso de virtudes.

¿Cómo puedo colaborar con su causa?

  • Rezar pidiendo por el proceso de beatificación y las personas implicadas en él.
  • Vivir y anunciar el carisma del P. Kentenich.
  • Distribuir material informativo y textos de oraciones.
  • Comunicar relatos testimoniales, oraciones escuchadas e intenciones de oración.
  • Apoyar económicamente a través de donaciones.

Contacto con el Secretariado en Argentina:
Misiones 2501 – CP 1888 – Florencio Varela
Provincia de Buenos Aires
(011) 4255-0349 / (011) 4287-5699
secretariadopkentenich@nuevoschoenstatt.org.ar

Secretariado Internacional Padre José Kentenich:
www.pater-kentenich.org

 

Oración por su beatificación

Querida Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt: te agradecemos que nos hayas regalado en el Padre José Kentenich un reflejo de la bondad y misericordia del eterno Padre Dios.

Durante toda su vida, ese corazón paternal no tuvo otro anhelo que amarte y regalar amor a las personas que tú le confiaste, ayudándolas eficazmente en todas sus dificultades. Con fe en la Divina Providencia, creemos que, desde la eternidad, continúa su misión de ser Padre y guía de los que confían en él.

Por eso te pedimos que te glorifiques a través de él y nos escuches en nuestras necesidades, hagas que se realicen milagros físicos y de transformación interior y nos concedas la gracia que confiadamente te pedimos.

Danos la conformidad con lo que Dios disponga, y la salvación eterna.

Concede pronto al Padre Kentenich el honor de los altares para gloria del Dios Trino. Amén.

 

P. José Kentenich