Queridos hermanos en la Alianza:
Era una luminosa mañana de finales de enero en Coronel Dorrego, Pcia. de Buenos Aires, donde habíamos llegado con las Misiones Familiares de La Plata. La capilla del colegio San José, nuestro Santuario misionero, desbordaba de anhelos de misión, listos para comenzar a visitar a los vecinos de los barrios con el mensaje del Señor y de María. Luego de los cantos y oraciones la Hermana Ligia (Hermana franciscana de 90 vitales y juveniles años) se adelantó al altar, nos dio la bienvenida como dueña de casa y se alegró de nuestra presencia y la presencia de la “Mater” (así la llamó) en Dorrego. Y volviéndose para mirar el cuadro del P. Kentenich dijo: “cuando miro su imagen lo veo a él vivo”. Un silencio expectante nos envolvió a todos. Y la Hna. Ligia nos contó cómo ella lo había conocido cuando era joven, en la portería de su convento en Florencio Varela: “El Padre tocó el timbre de nuestra casa y yo le abrí la puerta. Estaba allí, tenía una mirada serena, profunda y era muy reverente, sí, muy reverente”. Luego nos contó que el Padre Fundador también había estado en Dorrego en junio de 1947, en ese mismo colegio donde estábamos viviendo. Nuestra sorpresa y alegría eran cada vez mayores. Días más tarde fuimos a visitar el Santuario de la Madre y Reina del Pueblo en Paso Mayor. Allí la familia de Schoenstatt nos relató el paso del Padre Fundador por ese lugar en los años 1948 y 1952, y también experimentamos su presencia viva. El Padre nos había precedido en esas tierras pampeanas como misionero, más aún, él sigue presente en la memoria viva de sus hijos. Read More