Oraciones

Aseméjanos a Tí

Aseméjanos a ti, y enséñanos a caminar por la vida tal como Tú lo hiciste:

fuerte y digna, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría.

En nosotros recorre nuestro tiempo preparándolo para Cristo Jesús.

Confianza

En tu poder y en tu bondad fundo mi vida; en ellos espero confiando como niño. Madre

Admirable, en ti y en tu Hijo, en toda circunstancia creo y confío ciegamente. Amén.

 

Consagración

Oh Señora mia! Oh Madre mia! Hoy me ofrezco en todo a tí, y en prueba de mi filial

afecto te consagro en este día mis ojos, mis oidos, mi lengua, mi corazón en una palabra

todo mi ser Oh Madre de bondad ya que soy todo/a tuyo/a guárdame, defiéndeme y

utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.

 

En grandes dificultades

Cuando padecía grandes dificultades y amargos dolores, a pesar de mis faltas y culpas,

con benevolencia escuchaste mi oración, mi súplica filial. En momentos de dolor y

preocupación, cuando acechaban los hombres y el fuego se elevaba, me cobijaste con tu

poder bondadoso y vigilante. En años tormentosos llenos de peligros, a todos los míos

que se unen a tí, inconmovible los guardaste con solícita fidelidad. Recibe mi

agradecimiento; por ello quiero proclamar tus alabanzas en cada instante sencilla y

servicialmente a todos los hombres. Y lleno de confianza sólo procuraré cumplir

fielmente la voluntad del Padre, aunque irrumpan las pruebas del fin de los tiempos. El

me guiará a través de las oscuridades y pese a todas las confusiones que se presenten,

me conducirá, Madre, de tu mano, hacia el hogar, la casa paterna. Para después de todo

llanto, unirme allí con los que amo y que fueron fieles y juntos contemplar al Cordero,

estar en la presencia de Dios. Amén.

 

Ofrecimiento

Cuanto llevo conmigo, lo que soporto, lo que hablo y lo que arriesgo, lo que pienso y lo

que amo, los méritos que obtengo,

lo que voy guiando y conquistando, lo que me hace sufrir,

y lo que me alegra; cuanto soy y cuanto tengo, te lo entrego como regalo de amor, para

la fuente de gracias, que desde el Santuario brota cristalina, para penetrar el alma de

quienes a Schoenstatt han dado su corazón; para conducir bondadosamente hasta allí, a

los que, por misericordia, quieras escoger; y para que fructifiquen las obras que

consagramos ,a la Santísima Trinidad. Amén.