Kairós Patris 2018: Misiones Universitarias de Schoenstatt en Bahía Blanca

| jueves, febrero 8th, 2018 | No Comments »

Testimonio: P. Esteban Casquero

Entre los días 21 y 28 de Enero se realizaron las Misiones Universitarias de Schoenstatt en Saldungaray, un pueblo dentro de la Comarca de Sierra de la Ventana en la Arquidiócesis de Bahía Blanca.

Hace 3 años comenzamos con la Refundación de la Juventud Masculina y Femenina en la Catedral de Bahía Blanca. Lentamente se fueron sumando jóvenes que quisieron entregarle su corazón a la Mater en la Alianza de Amor. Durante la semana los jóvenes se reúnen en los salones de Catedral y van teniendo su proceso formativo en el carisma schoenstattiano tanto en la JM como en la JF respectivamente cada uno con su itinerario propio. Los días viernes llegan por la noche a cocinar y reparten viandas a gente en situación de calle, apostolado conocido en nuestra zona como “La Noche de la Caridad” (los otros días de la semana son atendidos por otros movimientos y grupos).

Todo esto ha fortalecido la unidad entre las ramas y gracias a Dios hemos comenzado hace dos años a misionar. Primeramente en un pueblito de mi parroquia que se llama Aparicio (de unas 100 personas más o menos entre pobladores y chacareros) Esto nos dio el punta pié para comenzar algo más grande y lanzarnos, unos 37 jóvenes con 3 matrimonios con sus hijos, a realizar una Misión un poco más organizada. Ya que al decidir acompañar al Párroco de Saldungaray hemos tenido que organizarnos durante el año para continuar las visitas al pueblo y no sólo ir en el verano. De este modo se ha logrado un vínculo con la gente. Concretamente este es el segundo año que se realizó la Misión Kairós Patris en el lugar. Los jóvenes además de visitar las casas de la gente por las mañanas, tuvieron las siguientes actividades:

  • Visitas a las familias para compartir la fe y bendición de las casas.
  • Reunir a los niños del pueblo en la plaza central con juegos que llevaban a educarlos en valores.
  • Rosario alrededor de la plaza central con la Mater Auxiliar y rezando cada día por intenciones concretas.
  • Reunión con jóvenes por las noches.
  • Fortalecer a las Misioneras de la Mater que se encuentran en el lugar, proponiéndoles alternativas de trabajo y formación.
  • Puesta en valor de la Ermita del lugar que se encuentra enclavada en el Camping municipal (pintura y colocación de plantines para adornarla).

Todas estas actividades fueron acompañadas de un profundo clima comunitario y de alegría. Los chicos por las tardes tenían una hora y media de formación en los “Hitos” de Schoenstatt y en vinculación al Padre y Fundador José Kentenich en este año especial dedicado a su persona por los 50 años de su partida a la casa del Padre Dios. En lo que resta del año los jóvenes irán otras veces, especialmente al comienzo de las clases para formar en el pueblo un grupo de jóvenes y así darle un poquito más de vida y protagonismo a ellos dentro del ámbito parroquial.

La gente de Saldungaray fue muy generosa y se sumó a la convocatoria. Siendo el 2do. Año, hemos encontrado más respuesta y participación en ellos.

Aprovecho para comentar que esta misión que surgió como Universitaria la estamos pasando a Misión Familiar lentamente. Invitamos a aquellos jóvenes schoesntattianos, como así también matrimonios del Movimiento que se quieran sumar a esta Misión y conocer más de lo que hacemos, contactarse conmigo o con los Rectores de la Misión. 

Contactos

P. Esteban Casquero: ecasquero@hotmail.com
Braian Siben: braian_yo_05@hotmail.com
Manuela Herrán: manu_hesy@hotmail.com

 

Testimonio: Mariana Rohwein Kippes

Se acercaba el domingo y pensaba lo mucho que me hubiera gustado repetir la semana que había pasado junto a mis compañeros de misión y a la gente del pueblo de Saldungaray, que por segundo año nos recibía.

Dejando de lado las vacaciones, treinta y dos jóvenes le decíamos que sí a María para sumarnos a la misión Kairós Patris.

En los días que pasamos en el pueblo tuvimos la posibilidad de visitar diferentes familias. En la mayoría de los hogares, las personas estaban bien predispuestas y contentas por nuestra llegada. Nos invitaban a pasar y compartiendo el mate, surgían charlas interesantes en la que no siempre estaban de acuerdo con nuestra forma de ver las cosas. También, compartimos misas, rosarios, canciones, juegos y cenas con jóvenes, niños y el resto de la comunidad.

Al finalizar la oración de la noche, teníamos un momento de adoración al Santísimo donde cada uno podía abandonarse a Jesús, y en silencio sentirnos amados y renovados por su amor misericordioso. Dejando la jornada vivida en sus manos, le confiaba el siguiente día.

El amor, respeto y compañerismo vivido durante la semana, fue creciendo hasta transformarse en hermandad.

A medida que íbamos dejando todo en manos de la Mater, podíamos sentir cómo Jesús se hacía presente en cada persona, cada momento y en todo detalle. Nada más lindo que ser instrumentos de Él, amar y compartir ese amor.