Fragmentos de una vida que deja huellas (7-Oct)

| miércoles, octubre 18th, 2017 | No Comments »

TESTIMONIO: Claudia Echenique

A poco de iniciado el “Año del Padre Kentenich”, el Centro Pedagógico José Kentenich organizó la Jornada “Fragmentos de una vida que deja huellas” para conocer más sobre la vida del fundador de Schoenstatt y proyectar su legado.

Más de 150 personas llegaron a Nuevo Schoenstatt, Florencio Varela, desde las tres zonas de Ciudad de Bs. As, Salta, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Corrientes y la región Gran Buenos Aires para escuchar las ponencias del P. Ángel Strada, el P. Guillermo Carmona y la Hna. María Julia Agüero.

Las etapas elegidas fueron la infancia, la juventud y el tiempo que el P. José Kentenich estuvo en el campo de concentración de Dachau. Antes de cada ponencia, el Dr. José Matías Arteaga se refirió a la situación política, cultural, eclesial y schoenstattiana de cada período, lo que enriqueció la temática general.

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El P. Ángel Strada expuso sobre “Una infancia difícil y una juventud en crisis”. Basado en documentación y testimonios, explicó cómo Dios fue preparando a este niño alemán para una misión especial, cuáles fueron los caminos que tuvo que recorrer para llegar a ser el gran hombre y el fundador de Schoenstatt. Al hablar de las crisis en su juventud, mostró cómo surgió la paternidad en el Padre, desarrollada especialmente con los primeros estudiantes que le fueron confiados.

Finalizó su conferencia narrando su entrevista personal con el P. Kentenich en 1967, cuando era seminarista en Münster. En ella, pudo confirmar su paternidad espiritual cuando al finalizar el encuentro, el Padre le dio la bendición y le dijo: “Yo conozco a los míos, y los míos me conocen a mí”, la frase de Jesús Buen Pastor.

“La libertad entre rejas” fue el tema de la segunda conferencia en la que fue presentado el tiempo del Fundador en el campo de concentración de Dachau. El P. Guillermo Carmona y la Hna. María Julia Agüero plantearon las dimensiones de la libertad humana: física, psíquica y espiritual, y la libertad exterior e interior. En el tiempo en que el P. José Kentenich estuvo detenido en Dachau, el mundo vivió una de sus etapas más oscuras, caracterizado por la masificación, la falta de vínculos, la esclavitud y la guerra.

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Sobre ese período, los expositores analizaron 4 dimensiones básicas vividas por el fundador de Schoenstatt entre 1942 y 1945: falta de pan, falta de hogar, falta de justicia y falta de libertad. Describieron las características de la vida en ese infierno y mostraron cómo el P. Kentenich pudo superarlo y hacer de ese tiempo una etapa de renovación y frutos para la Familia de Schoenstatt.

La jornada continuó por la tarde con la segunda conferencia del P. Ángel Strada titulada “Más allá del horizonte: Lo contingente y permanente de un carisma”. Las huellas de la vida del P. Kentenich, el legado asumido por la generación siguiente y el porvenir del carisma de Schoenstatt para la Iglesia y el mundo, son los desafíos que tiene la Familia Internacional para este siglo.

Recordó que el P. Kentenich, en la Semana de Octubre de 1967, pronunció una de las frases más paradigmáticas que marcan los pasos a seguir por el Movimiento: “Debemos conocer, aprender de la historia de la Familia. Debemos dejarnos educar por la historia de la Familia, para tornarnos capaces de dominar la historia actual y nosotros mismos hacer historia”.

El P. Strada explicó que cuando se mantienen sólo las formas, pierden el espíritu y se anquilosan. Y agregó: “El Padre ha muerto hace 50 años… y hay que tomar muy en serio esto que él dijo. Debemos crear nuevas formas, nuevo lenguaje, interpretar de nuevo el carisma para mantener el espíritu del carisma”. Es el Schoenstatt en salida que hoy pide el Papa Francisco.

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Finalmente, los participantes pudieron hacer preguntas a los tres oradores. La Hna. María Julia, en sus respuestas, pudo plasmar sus 15 años de experiencia en Schoenstatt, donde se “empapó” de conocimientos y vivencias sobre el P. Kentenich en su tarea de guiar a los peregrinos. Los Padres Guillermo Carmona y Ángel Strada narraron, además, varias anécdotas y enseñanzas de sus encuentros con el Fundador en tiempos de estudio.

La puerta del Año del Padre Kentenich se abrió y es una invitación a caminar por sus huellas, a asumir su legado, renovar sus formas e irradiarlo a la Iglesia y al mundo.