Que seamos Santuarios vivos

| Domingo, febrero 5th, 2012 | No Comments »

NUEVO SCHOENSTATT, Claudia Echenique. El 20 de enero, la Familia argentina celebró los 60 años del Santuario de Nuevo Schoenstatt, Florencio Varela, con la presencia del Símbolo del Padre que peregrina en Argentina.

Hacia el atardecer de un día de calor agobiante, todos fueron llegando como pájaros a su nido, como hijos al hogar. Las familias de La Plata, Villa Ballester, San Isidro, Belgrano, Confidentia, Quilmes, Avellaneda, Adrogué y toda la región Buenos Aires se hicieron presente en Florencio Varela para celebrar los 60 años del Santuario del Padre. Las Hermanas de María habían preparado todos los detalles para que el encuentro fuera una fiesta.

Procesión con el Símbolo del Padre

A las 19 horas, el P. Javier Arteaga, Director del Movimiento en Argentina, inició la procesión desde el portón de entrada de Nuevo Schoenstatt, tal como lo hiciera el P. José Kentenich el 20 de enero de 1952, cuando llegó para bendecir este Santuario. En sus manos, portaba el Símbolo del Padre que por estos días peregrina en Argentina. El matrimonio Bulfón portaba la Corona de la Obra de Familias.

Luego de detenerse unos minutos frente a la Imagen de la Inmaculada y el oratorio del Padre, la procesión encabezada por las banderas continuó hacia la Iglesia de Dios Padre para la celebración de la Eucaristía. El coro de las Hermanas de María animó la procesión y luego la misa.

Entre los 10 sacerdotes concelebrantes, estaban el P. Guillermo Mario Cassone (recién llegado de Roma) y el P. José Neuenhofer (sacerdote alemán que vive en Bolivia). También estaban presentes numerosas Hermanas de María, entre las cuales ¡¡hay 16 Hermanas que estuvieron presentes en la bendición del Santuario hace 60 años!!

El Padre que anda caminando entre los árboles de este lugar

El P. Juan Pablo Catoggio en la homilía recordó el 20 de enero de 1942, cuando el P. Kentenich tomó “una decisión difícil que tuvo como consecuencia su tiempo recluido en Dachau. Fue un acontecimiento que cambió su vida y la de la Familia de Schoenstatt. Un acontecimiento de la Alianza en grado extremo, vivida como comunidad de destinos, entre el Padre y su familia. Solidaridad de destinos y de cadenas. Entonces decía: “Estoy aquí por ustedes. Si voy a ser libre será por ustedes”. Despertó en Schoenstatt una corriente de vida, de entrega de la Familia y de manera especial, en las Hermanas de María y en nuestra provincia de Nazareth. Eso los unió estrechamente al Padre Fundador en esta nueva alianza de compromiso con la misión.

Luego destacó que “ese mismo espíritu y esa solidaridad profunda de destinos con él, es el cimiento de este Santuario. Un santuario que costó y tardó mucho en poder concretarse. Y justo 10 años después de Dachau, el Padre llegó casi milagrosamente para bendecirlo. Lo bendijo con sus lágrimas, con el dolor del alma en medio de una separación de los suyos. Incomprendido, injustamente sancionado, separado de su Familia de su Obra, camino al exilio.

Una separación que, como aquel 20 de enero de 1942, trajo una unión inseparable, una unidad de corazones, un entrelazamiento de vida, de bendición con él y entre nosotros, que nos hizo para siempre Familia”.

El P. Juan Pablo también recordó que “en 1992, a 50 años de Dachau y 40 años de Santuario de Florencio Varela, se construyó esta Iglesia de Dios Padre como ampliación del Santuario, como esta Casa especial donde María quiere educar hombres y mujeres que reflejen al Padre bueno. A este mundo que está huérfano de padres, queremos mostrales una Patria que sea familia y que nace del Santuario”.

Diez años después, el 20 de enero de 2002, se bendijo la estatua del Padre Fundador.

Hoy, luego de 60 años, nos reúne una gratitud muy grande por todo lo vivido en este lugar. Encuentros con la Mater en el Santuario, con el Padre que “anda caminando entre los árboles de este lugar”, vivencias de la Familia.

Una misión que da horizonte y sentido a nuestras vidas

Tenemos una misión que nos da horizonte y sentido a nuestras vidas: “nos “jugamos” por un Padre que no es simplemente un padre “bonachón” sino que es un Padre profeta, que nos invita a comprometernos hoy como él lo hizo en 1942 y como lo hicieron los primeros en 1914. Hoy nuestro compromiso es la fidelidad a él, a su obra y a su misión”.

Para finalizar, el P. Juan Pablo propuso “dos signos que queden como reflejo de este 60º aniversario, que quizás no se vean rápidamente construidos en lo exterior. El primero es el Santuario Original, que hubiéramos querido que ya estuviera en nuestras manos y no lo está aún. Nos gustaría celebrar el 2014 “en casa” pero no sabemos cuándo ni cómo va a estar”.

Recordó que “cuando el P. Kentenich bendijo este Santuario dijo que todo lo que vale del Santuario original, vale de este Santuario”. Y refiriéndose a este lugar dijo: “El Santuario debe ser un signo de fe, un signo de unión, un signo de lucha y un signo de victoria”.

“Hoy les propongo que esas palabras que él dijo aquí, las apliquemos al Santuario Original. Hoy, el Santuario original debe ser un signo de fe, un signo de unión, un signo de lucha y un signo de victoria”.

Que cada uno de nosotros sea un Santuario vivo, un Santuario del Padre

El segundo signo que propuso fue “que cada uno de nosotros sea un Santuario vivo, un Santuario del Padre. Como Jesús poder decir “El Padre habita en mí como yo estoy en el Padre. El Padre y yo somos uno. Por eso, quien me ve a mí, ve al Padre”. Queremos que el Padre y la Mater nos habiten y hagan de nuestro corazón su Santuario, su lugar predilecto. En este año del Santuario queremos como Familia, ser “Santuario vivo, hogar para el mundo”.

Luego de la misa, todos fueron en procesión hasta el Santuario. Ya era de noche y todos quedaron muy sorprendidos al salir de la Iglesia y ver el camino y el Santuario iluminados con diversos colores. El P. Javier Arteaga colocó el Símbolo del Padre sobre el altar del Santuario junto con un cirio del trienio al 2014 y todos pudieron entrar a rezar frente a él.Luego de la proyección de un video sobre el Padre Kentenich y el Santuario del Padre, todos juntos frente al Santuario, encendieron una pequeña vela con la luz del cirio del altar y juntos renovaron la Alianza de Amor y rezaron la Oración de peregrinación al 2014.

P. José Kentenich -Homilía 20 de enero de 1952

Prédica del P. Juan Pablo Catoggio (mp3)

Álbum de fotos

Leave a Reply