El Símbolo del Padre ya recorre Argentina
admin | Lunes, enero 16th, 2012 | No Comments »
NEA, Hna. Elsa María/org. Durante la primera semana de enero, el Símbolo del Padre recorrió tres diócesis en de Argentina: Oberá, Santo Tomé (Ituzaingó) y Posadas.
Cuando llegaron a Oberá, el patio del Santuario estaba diciéndoles: ¡estamos de fiesta, viene el Símbolo del Padre!
Había mucha gente dando los últimos toques para preparar la recepción… habían llegado dos horas antes de lo acordado y aún estaban en plena tarea.
El coche entró por el amplio portón. Al verlo, todos corrieron a recibir al Símbolo del Padre y la campana del Santuario comenzó a tañer de pura alegría.
A las 19,30 hs. comenzó la celebración: la Santa Misa festiva presidida por el vicario parroquial, ordenado sacerdote hacía pocos días. Dieron comienzo a la procesión de entrada las banderas de las distintas ramas y acciones, y por último entró el Símbolo del Padre portado por dos señoras pertenecientes a la Obra Familiar, Blanca de Geisseler y Susana Alba Posse, quienes tuvieron el privilegio de estar presentes hace 64 años, cuando el Padre Kentenich llegó a Oberá por primera vez. Fue un momento intenso y emotivo.
Las guionistas los introdujeron en lo que estaba sucediendo: ¡¡¡llegó el Símbolo del Padre!!!
Después de la solemne Santa Misa, tuvieron un momento de reflexión.
“Ya está tu Símbolo en nuestra tierra”
Para dar la bienvenida al Símbolo a Argentina, un grupo de danzas nativas bailó la galopa misionera, como para decirle al Padre Kentenich: ya está tu Símbolo en nuestra tierra, la que te estuvo esperando; estás entre tus hijos argentinos…
Al finalizar la reflexión lo llevaron en procesión, y atravesando el patio llegaron al oratorio de la Casa de la Familia de Schoenstatt, donde habían alzado un trono. Allí lo colocaron también pusieron todos los Símbolos del Padre de los santuarios hogar de la Familia de Oberá.
¡Y comenzó la alegre fiesta! ¡El Símbolo del Padre estaba entre ellos, a festejar!
El Patio se llenó de gente, sillas, mesas, y un rodizio de pizza que parecía nunca acabar… Bailes folklóricos y fuegos artificiales le daban al momento un clima de alegría y fraternidad. Nadie se quería ir… y hasta los apurados se olvidaron que querían ir a descansar… ¡Era una fiesta, el Símbolo del Padre estaba con ellos!
Visita a las ermitas y hogares
Al día siguiente, 4 de enero, el Símbolo del Padre visitó las comunidades que se reúnen en torno a las ermitas. A la mañana Campo Viera y a la tarde Guaraní. Allí visitó todas las casas, cinco minutos en cada una. Hogares muy humildes y carenciados, pero ricos en amor y veneración respetuosa: entre lágrimas de emoción le fueron dando la bienvenida al Símbolo del Padre.
A la noche, la Obra Familiar tuvo una hora de adoración en el Santuario, junto al Símbolo del Padre. Profunda, que cala hondo.
El día 5 de enero el Símbolo del Padre siguió caminando por los hogares, bastaron cinco minutos para bendecir y dejar profundas huellas en cada miembro de la familia…
A la tarde, la rama de Madres tuvo su encuentro en el Santuario, luego el Secretariado del Padre Fundador y por último la Campaña de la Virgen Peregrina.
Testimonios
A las 20 y 30 hs., se reunieron como familia junto al Símbolo del Padre y comenzaron a contarle sus experiencias.
Compartimos aquí algunos testimonios que surgieron entre lágrimas y palabras entrecortadas:
“Para mí, la llegada del Padre a mi hogar fue como cuando la Virgen llegó a Isabel y dije: ¿Quién soy yo para que Dios Padre venga a visitarme? Para mí con esta visita, todo está cumplido, todo se realizó en mi vida. Me toca ahora conservar todo lo que tengo y ser instrumento para que otros lleguen a Schoenstatt, a las manos del Padre”.
“Yo no soy digna de que el Padre venga a mi casa… lo pude llevar tanto tiempo… cuando estuvo en mi casa pudo estar mi marido presente. Dios se revela a los pequeños. Es una gracia muy grande que Dios nos dio esta oportunidad. Nunca lo hubiera pensado…”.
“Para mí fue una emoción muy grande. ¡¡¡Vino el Padre!!! Fue muy fuerte. Presencia que tocó hondo. ¿Quiénes somos nosotros para que Dios venga a nosotros, es tan fuerte la presencia del Padre que no lo puedo expresar”.
“En la presencia del Padre Dios, yo sentí muy fuerte la presencia de nuestro Padre Fundador”.
“Es el momento en que Dios toca profundamente”.
“Me sentí muy emocionada al recibir la imagen del Padre, sentí gratos recuerdos de cuando conocí al Padre José Kentenich, pues sentía su presencia en este Símbolo”.